Transformando memorias de la violencia estatal a través de la justicia poética

Bandera, Marco Antonio, acción colectiva. Foto: Divulgación
Ubicado en una antigua instalación militar donde torturaron y desaparecieron cientos de personas durante el Conflicto Armado en Guatemala (1960-1996), surge el Parque Intercultural de Quetzaltenango y su Museo de la Memoria; un museo único donde el arte convierte la memoria en futuros inclusivos. Usando el concepto de “justicia poética”, en el Parque se hacen acciones colectivas donde se incluyen la mirada de artistas y también de las víctimas para generar lazos de confianza.
El Conflicto Armado en Guatemala fue un genocidio perpetrado por el Estado Guatemalteco en contra de pueblos indígenas, campesinos, obreros, defensores del territorio y activistas de derechos humanos en Guatemala durante 1960 y 1996. Emma Guadalupe Molina Thiessen es una activista que fue capturada en septiembre de 1981 cuando tenía 21 años. Al negarse a colaborar con el ejército en su base de Quetzaltenango, fue privada de su libertad, sufriendo tortura y violencia sexual mientras encarcelada. Ella solo logró escapar al deslizarse, debido a su pérdida de peso al no proveerle de alimentos, por la ventana del cuarto de oficiales en el que estaba recluida forzosamente. Hasta hoy sigue viva y vive en exilio.
Cuatro décadas después, en 2018, cuatro ex oficiales militares guatemaltecos de alto rango fueron declarados culpables por los abusos cometidos a Emma. También fueron condenados por otros crímenes de lesa humanidad, como la desaparición de Marco Antonio, el hermano de 14 años de Emma, uno de los más de 5000 niñes desaparecides durante el Conflicto Armado Interno en Guatemala. En 1996, tras la firma de los Acuerdos de Paz, el Estado Guatemalteco ordenó diversas reparaciones, incluyendo la conversión de la base donde Emma fue torturada en un lugar para las artes, las culturas, las industrias creativas, el deporte y la dignificación de la memoria histórica.
Ese Museo abrió en febrero de 2024 con la exposición de arte y archivos Habitar los Archivos promovida por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas en Guatemala. “Trabajamos en la reactivación y resignificación del espacio (Parque Intercultural) a través del arte, trabajando de manera conjunta con artistas, ciudadanos, sobrevivientes y víctimas de la guerrra”, me cuenta por videollamada Branly López, gestor cultural quien viene de las artes visuales.

Sitio de Memoria. Foto: Juan Esteban Calderón

Restos de documentos encontrados. Foto: Juan Esteban Calderón
Un museo que honra todas sus historias con la Justicia Poética
La cuestión de la resignificación de este espacio juega un rol supremamente importante porque busca honrar sus orígenes sin ocultar su pasado más siniestro. En épocas prehispánicas, este lugar era conocido como el cerro Chom Juyub (Cerro Gordo) el cual albergaba centros ceremoniales Mayas. Entre 1903 y 1933 fue la Estación del Ferrocarril de Los Altos. Años después se convirtió en un molino de trigo. Y desde de los años 60 hasta el año 2004, el lugar fungió como una zona militar, donde se dieron muchos crimines graves en contra de estudiantes, profesores, militantes disidentes y ciudadanos. “La documentación de lo que hubo acá está muy dispersa", dice Pablo Retana, el asistente en la gestión cultural quien viene del teatro. “Entonces, me he dado a la tarea, junto a estudiantes voluntarios, de poder recuperar testimonios, de averiguar en libros, en los planes de campaña y en los archivos militares.”

Performance Aura, Regina José Galindo. Foto: Juan Esteban Calderón
Muchos de los proyectos artísticos que se llevan a cabo en el Parque Intercultural de Quetzaltenango trabajan bajo el concepto de la “justicia poética”. Este es un concepto de cuidado que pretende lidiar con memorias y lugares dolorosos sin volver a traumatizar o revictimizar. La “justicia poética” requiere acciones colectivas donde se incluya la mirada de artistas y también - y quizás aún más importante - de las víctimas. “En mayo de 2024, aquí, en lo que fueron los sótanos de detención y tortura,” cuenta Branly, “Regina José Galindo presentó su performance Aura.” En la performance, la artista guatemalteca conocida por reactivar memorias reprimidas de la violencia estatal hace suya la presencia física de su madre, negando así la pérdida del control corporal de ésta a causa de una enfermedad progresiva.

Sona Encendida con familiares. Foto: Juan Esteban Calderón

Caso Molina Theissen, Sentencia, Mayari de León. Foto: Juan Esteban Calderón
Conectando arte y comunidad
También activo en el lugar está La Sona Encendida, un colectivo de artistas y actores culturales que buscan apoyar en la reactivación artística y cultural del Parque Intercultural. Entre ellos están Bryan Castro, Pablo Retana, Branly López, José Velásquez, Juan Esteban Calderón, Isabel Mendoza, Leslie Debus, Mariana García y Valeria Leiva. En una de las acciones que se hizo para conmemorar la desaparición de Marco Antonio Molina Thiessen, La Sona Encendia, de la mano con la familia Molina Theissen, puso el rostro de Marco Antonio en una bandera blanca, y la colocaron en la asta principal del lugar, esto como una acción artística y política.
Tribunal X es un performance de Pablo, quien también tuvo un familiar desaparecido durante la guerra, donde toca testimonios e involucra al público y a la comunidad. “Hemos tenido mucho cuidado en que no solo se hagan acciones artísticas,” explica Branly. “Nos parece irresponsable si no se hace de la mano con las víctimas y los sobrevivientes. ¿Verdad? Y sin tomar en cuenta la información, los testimonios y toda la investigación relacionada a este lugar. Porque el compromiso y la responsabilidad que implica trabajar memoria histórica es precisamente eso.”

Salvar el Fuego del Olvido, acción colectiva en el Parque Intercultural, 2025. Foto: Juan Esteban Calderón

La responsabilidad ante el pueblo, y la conexión entre arte y comunidad es imprescindible en el Museo de la Memoria en el Parque Intercultural. La alienación, el trauma y la enajenación son algunas de las consecuencias de la guerra que muchas veces resultan en que la sociedad no hable del tema por miedo. “La idea es poder generar esos vínculos de trabajar de manera directa con las personas para ir construyendo lazos de confianza y una comunidad,” dice Branly Lopez. “Porque la colectividad la podemos hacer discutiendo, viendo ideas, haciendo propuestas, pero la comunidad se hace a través de generar lazos de confianza precisamente entre los artistas, entre las personas”.
El Museo de la Memoria es un proyecto en el Parque constituido por 10 estaciones en un espacio de 39 mil metros cuadrados. Cada estación es un espacio donde se desarrollan diferentes acciones ligadas a conmemorar personas desaparecidas. “El 25 de octubre de 2025 desarrollamos un memorial de una persona que fue desaparecida y que su familia se acercó con nosotros para poder hacer una acción conjunta", explica Branly. “No es solo un museo en la típica forma de que solo son objetos o instalaciones que se ven, sino que es un museo vivo; que la gente habita a través de sus historias, a través de sus experiencias.”

A pesar de las Balas. Empapelado de copias de planes militares de la guerra. Foto: Divulgación

Familiares de víctimas. Foto: Juan Esteban Calderón
Guatemala y su vinculación con sistemas globales de explotación
El museo también integra las historias personales en su contexto histórico nacional e internacional. La sastrería, el enemigo interno, es la estación más reciente que incluye una línea de tiempo, información documental, réplicas de planes militares y cómo actuó el Estado guatemalteco en contra de su propia población. La estación muestra también que el conflicto armado surgió tras décadas de represión, desigualdad, explotación, expolio, discriminación y racismo en el país, por las diferentes dictaduras con apoyo de Estados Unidos y sus aliados bajo la excusa de eliminar la insurgencia comunista. “Durante el recorrido del museo nosotros también hacemos mención del genocidio ocurrido en Gaza, perpetrado por Israel,” explica Pablo. “Los restos de casquillos de balas encontrados en el lugar y que se muestran en el Museo, son de fabricación israelí. Es sabido que Israel vendió armas a Guatemala durante el conflicto armado y entrenó a las fuerzas militares guatemaltecas. Las reservas militares de Guatemala siguen usando las Galil, que es el fusil israelí, de calibre 5.56. También las tácticas que actualmente realiza Israel en Gaza son muy similares, por no decir un calco, de las que también usaron en Guatemala”.
El contexto internacional de la historia de Guatemala y cómo sus luchas están vinculadas a sistemas globales de opresión y resistencia es algo que está bien presente en la programación del Parque a través de sus proyectos colaborativos de solidaridad. Han hecho proyectos con grupos de Colombia, México, OACNUDH El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Guatemala, el Centro Cultural de España y Agiamondo de Alemania. Y en 2024 recibieron la Bienal de la Resistencia, un evento de arte contemporáneo con más de 104 artistas y colectivos de toda América Latina.

Colectivo LGBT. Foto: Juan Esteban Calderón

Vista de instalación Memoria Disidente. Foto: Divulgación
Resistencia y futuro
Resistencia en el Parque Intercultural no es solamente una temática, ni histórica. Además de tener una muestra sobre las persecuciones de disidentes de género y orientación sexual durante el Conflicto, también organizan marchas del orgullo LGBTQI+ y son un lugar seguro para personas disidentes para que puedan crear memorias contemporáneas de vida y plenitud.
Sin embargo, a pesar de todo lo que hacen - o quizás precisamente por lo que hacen - frecuentemente están bajo asedio por un grupo de empresarios que quieren retomar las instalaciones e incluso irónicamente les han intentado intimidar con el apoyo de militares. “En una acción colectiva hicimos una cadena humana donde todos abrazábamos el espacio", cuenta Branly. “Y entonces se mandó también a poner una manta enorme que decía “MEMÓRIA”. La acción atrajo mucha gente que protestó y que también decidió contar sus historias y hacer sus propias acciones de memoria, mostrando así la enorme potencia del arte en sensibilizar y alentar conversaciones. Mucha gente en Guatemala sigue sin saber dónde están sus familiares que desaparecieron y entonces encuentran en el Parque un lugar donde poner sus velas, fotografías y recordar a sus muertos, justamente por no poder hacerlo en un cementerio.
El Museo de la Memoria en el Parque Intercultural de Quetzaltenango es un museo único en el mundo que transforma los vestigios arquitectónicos de la violencia estatal en un lugar donde arte, memoria y comunidad generan nuevos mundos inclusivos, de paz y sanación. Sirviendo a su comunidad en teoría y en práctica, el Parque Intercultural, honra su pasado, con una contundente mirada hacia el futuro.
Para más información, visitar: parqueintercultural.com
Sobre el autor
Will Furtado
Will Furtado es le editore en jefe de C&AL.
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