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La historia de amor indígena y ciencia ficción que aborda la crisis climática y el poder del lenguaje: Itu Ninu

A person looking intently at their own upside-down reflection in a crystal ball.

Fotograma de la película Itu Ninu, 2023, dirigida por Itandehui Jansen. Cortesía de la producción de la película.

La película Itu Ninu de Itandehui Jansen muestra a dos refugiados climáticos indígenas que viven bajo vigilancia y se comunican únicamente a través de cartas manuscritas en idioma mixteco. Ambientada en 2084, la película de ciencia ficción reinterpreta muchos de los temores actuales en relación con la tecnología y ecología, a la vez que reafirma la importancia crucial que tienen las relaciones offline y la preservación de nuestras culturas y nuestra tierra.

Muchos pueblos diaspóricos saben que hablar nuestras lenguas nativas es un elemento muy importante si queremos mantener nuestro sentido de identidad y pertenencia. Sin embargo, en no pocos casos, tenemos que encontrar otras formas, por ejemplo, cuando no podemos hablar esas lenguas colectivamente. “Aprender una lengua sin una comunidad es realmente difícil”, me dice Itandehui Jansen en nuestra conversación vía Zoom sobre el hecho de hablar nuestras lenguas indígenas como pueblos diaspóricos. Itandehui Jansen es directora de cine y su madre es oriunda de México. Habiéndose mudado a los Países Bajos, su mamá comenzó a sentirse muy aislada ya que no había personas con que practicar su lengua materna, el mixteco, un idioma indígena del sur de México.

Esta historia inspiró parcialmente la película Itu Ninu (2023). La película, cuyo título en mixteco significa “un maizal en lo alto (de las montañas)”, muestra la relación entre dos refugiados climáticos en un país occidental indeterminado, que viven bajo una intensa vigilancia y solo pueden comunicarse por medio de cartas manuscritas. Esta es la primera película de ciencia ficción que ha dirigido Itandehui Jansen, y el guion lo escribió su esposo y colaborador de larga data, Armando Bautista García, que también protagoniza el film.

A smiling woman with a nose ring looks toward a man in profile, against a graffiti wall.

Fotograma de la película Itu Ninu, 2023, dirigida por Itandehui Jansen. Cortesía de la producción de la película.

Aunque está ambientada en 2084, los temas e historias de Itu Ninu lamentablemente se sienten demasiado cercanos a nuestro 2026: se extrae conocimiento ecológico de los pueblos indígenas, los refugiados climáticos son sometidos a un omnipresente monitoreo digital, y las personas viven en aislamiento pero con poca privacidad. “En el origen comenzó como una historia sobre un migrante que se siente aislado en una casa inteligente que en cierto modo operaba en contra de él”, me dice Jansen hablando desde Escocia, donde vive y enseña cine en la Edinburgh Napier University “Y aquí en Gran Bretaña, existe una ley espantosa que dice que los solicitantes de asilo deben ser rastreados digitalmente. Pienso que es bastante distópico. Todos esos elementos empezaron a incorporarse en la película y entonces pensamos en hacerla de ciencia ficción.”

La película se abre con una escena de Ángel, interpretado por Armando Bautista, tomando una ducha con la mirada perdida mientras escucha advertencias en una especie de reloj inteligente, la “pulsera inteligente visa”. A Ángel le recuerdan habitualmente que no puede consumir más agua de la que permitida por día, que siempre debe llevar la pulsera que graba en sonido y video todo a su alrededor, y que él no puede hablar ni intercambiar material orgánico con personas no autorizadas; todo bajo la amenaza de perder su visa y ser deportado.

A wet, bare-chested man looking pensive in a shower.

Fotograma de la película Itu Ninu, 2023, dirigida por Itandehui Jansen. Cortesía de la producción de la película.

La vida cotidiana de Ángel es monótona y solitaria. La mayor parte del tiempo él se mueve entre su casa y el trabajo, donde cataloga para sus empleadores occidentales semillas indígenas en peligro de extinción. El arduo esfuerzo de la rutina diaria solo es interrumpido por sus encuentros clandestinos con Sofia, interpretada por Alejandra Herrera, otra refugiada climática que, por otra parte, se desloma en una planta de reciclaje. Como todos sus movimientos están siendo grabados, no pueden hablar durante los encuentros clandestinos y por eso únicamente pueden comunicarse por medio de notas manuscritas en mixteco.

A pesar de no hablar mixteco con fluidez, Jansen ha hecho otras películas en esa lengua, por ejemplo, su primera obra: El Rebozo de mi Madre, en la que ella trabaja con su propia madre, Aurora Pérez Jiménez. “Ella era la entrevistadora e hizo la mayor parte de la grabación de sonido. Y ella registró la mayoría de esas entrevistas en mixteco, cuando la lengua materna de la persona en cuestión era mixteco”, recuerda. “Yo edité esas entrevistas basándome en mi conocimiento de ciertas palabras y en la cadencia del idioma, porque he tenido el contacto suficiente para entender en qué momento alguien concluye una frase.” Itandehui Jansen es la prueba viviente de que no necesitamos hablar a la perfección nuestras lenguas indígenas para comprometernos con nuestras culturas indígenas y mantenerlas vivas.

Woman with dark hair and a nose ring looking down in profile.

Fotograma de la película Itu Ninu, 2023, dirigida por Itandehui Jansen. Cortesía de la producción de la película.

Trabajar con criterios orgánicos y junto con la familia es algo natural para Jansen, y esa relación ha demostrado ser recíproca y simbiótica. Por ejemplo, el cambio climático siempre ha sido una preocupación para Jansen, tanto en cuanto tema como en la praxis ambiental, aunque su hijo de 18 años la ha presionado para que tome aún más en serio la huella de carbono de la producción cinematográfica. “De verdad debo darle el crédito a mi hijo. Él quiere ser científico ambiental y desde edad muy temprana quería ser vegetariano y se preocupaba por la biodiversidad.”

El capitalismo extrae de las comunidades y de la naturaleza y los trabajadores. Por eso en la película pusimos una empresa que busca sacar ganancias de las semillas, pero también de los conocimientos de Ángel. Es la fuerza que nunca aparece explícitamente en la película pero que es objeto de una reflexión muy seria.

Esto significa que Itu Ninu tiene un presupuesto muy bajo para la producción, todo fue hecho con métodos de baja tecnología, los materiales se obtuvieron de tiendas de segunda mano, a las locaciones se iba caminando y a cada uno se le pagó una retribución justa. “En nuestras investigaciones, prestamos atención a cómo eran tratadas las plantas, especialmente en ambientes salvajes”, explica Jansen. “El capitalismo extrae de las comunidades y de la naturaleza y los trabajadores. Por eso en la película pusimos una empresa que busca sacar ganancias de las semillas, pero también de los conocimientos de Ángel. Es la fuerza que nunca aparece explícitamente en la película pero que es objeto de una reflexión muy seria.”

A person with a yellow backpack stands by a waterfront, looking at a modern building reflected in the water.

Fotograma de la película Itu Ninu, 2023, dirigida por Itandehui Jansen. Cortesía de la producción de la película.

La crítica de Jansen del capitalismo contemporáneo se manifiesta también en otros aspectos formales de la película, más precisamente en su ritmo. Le cuento que como espectadore me sentí seducide a entrar en esa desaceleración y práctica de la paciencia. Desde el comienzo hasta el final, la película tiene una impronta contemplativa. Cada escena se despliega paulatinamente y los diferentes close-up de rostros, plantas, elementos naturales y otros detalles funcionan como transiciones gentiles. “Siento que existe la presión de tener que hacer todo siempre más y más rápido, porque tenemos que ser productivos”, continúa. “No hay tiempo para el descanso, no hay tiempo para recargar, no hay tiempo para nada, realmente. Casi nos estamos convirtiendo en adictos a este ritmo veloz. Yo solo quise ser radical en ese aspecto y hacer algo con un ritmo realmente lento.”

Sin embargo, también había otra razón para el ritmo lento: ¡la lengua! Como los diálogos están todos en off y en idioma mixteco, había que usar subtítulos. “Leer los subtítulos requiere cierto ritmo. Si van demasiado rápido, de algún modo pierdes la imagen o pierdes el sonido”, explica ella. “Por eso yo también estoy tratando de dejar un espacio para disfrutar la película y a la vez poder leer los subtítulos y oír las voces.” La directora también explicó que hay diferentes variedades de mixteco. Dada la vastedad de la región en que se habla y el carácter montañoso del terreno, hasta su propia abuela necesitaría los subtítulos.

Close-up of a smiling man with dark hair, with a blurry person wearing a nose ring partially visible on the right.

Fotograma de la película Itu Ninu, 2023, dirigida por Itandehui Jansen. Cortesía de la producción de la película.

Su esposo, Armando Bautista García, también habla mixteco. “Lo complicado del asunto”, advierte ella, “es que su mixteco es diferente del de mi madre. Ellos tienen charlas maravillosas sobre en qué se parecen y en qué son distintos, pero por lo general entre ellos hablan español. Voy a poner un ejemplo muy simple: en el mixteco de mi madre, se dice que ellos son ‘el pueblo de la lluvia’, y eso se dice ‘sahìn sàu’. En el mixteco de mi esposo dicen exactamente lo mismo pero usan la expresión ‘da davi’.”

Las lenguas indígenas, aunque son mojones culturales y prácticas de resistencia, no dejan de ser herramientas de comunicación. Y como herramientas, su uso puede reducirse al modo y al lugar en que se aplican, aunque los resultados pueden variar según el contexto y en eso reside, en parte, la magia y el poder de Itu Ninu. Cuando la película se exhibió en una comunidad campesina de California, EE.UU., que hablaba mixteco, tuvo mucha repercusión entre los espectadores el personaje de Ángel por el modo en que conserva las semillas indígenas. “Ellos habían tenido granjas o habían venido de granjas de México, pero en la granja de los Estados Unidos estaban trabajando con semillas modificadas”, recuerda Jansen. “Y estaban preocupados de que esa fuera una de las razones por las cuales tenían dificultades para hacer crecer en sus jardines de California las semillas de maíz que habían traído de México.”

A cluster of brown snails on a wet rock in a tidal pool.

Fotograma de la película Itu Ninu, 2023, dirigida por Itandehui Jansen. Cortesía de la producción de la película.

Previsiblemente, este temor ecológico y existencial también está reflejado en Itu Ninu. A lo largo de la película, Ángel y Sofia cultivan su amistad y su romance a través de sus escapadas silenciosas, a veces en la ciudad, otras en la naturaleza, y a través de sus cartas en mixteco, que ellos leen en la soledad de sus respectivas casas. Pero el espectro de la vigilancia y de la potencial deportación punitiva asombra cada uno de sus movimientos.

En Itu Ninu la tensión se hace presente gracias a una narrativa distópica que los espectadores de hoy ya dejaron de considerar ajena. Cualquiera que tenga un smartphone ya conoce la sensación de que sus conversaciones son monitoreadas cuando se le aparece una publicidad del producto sobre el cual acaba de hablar unos momentos atrás. O cuando por miedo a las represalias se contiene de postear contenido crítico de los gobiernos fascistas. A la vez, Itu Ninu también señala poéticamente algunas de las pocas cosas que siempre han contrarrestado el régimen de la modernidad: eludir furtivamente el sistema; creando comunidad offline, rendir honor a nuestras lenguas indígenas y proteger la tierra con todos los riesgos que eso implica, porque debemos hacerlo, porque es nuestra única elección si queremos mantener vivo nuestro planeta.

Itu Ninu forma parte de Material Fabulations: Afro-Indigenous Film Directors from Latin America, un programa de cine curado por Will Furtado de C&AL para Cinelogue. Disponible ahora en cinelogue.com.

Sobre el autor

Will Furtado

Will Furtado es le editore en jefe de C&AL.

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